Friday, October 12, 2007

En tu puta vida

Ando liado buscando piso y por eso mi tiempo libre disponible es inversamente proporcional a mi grado de resquemazón intrapersonal pormigo mismo primero y por todos mis compañeros. Voy a la Oficina de Vivienda Joven de la Generalitat de Catalunya, pensando que con el problema tan gordo de vivienda que existe en los tiempos que corren, qué mejor que acudir al gran padre, nuestro Estado, solicitando ayuda.
- Hola, venía buscando piso y he pensado que quizás pueden ayudarme a encontrarlo, puesto que tienen una bolsa de vivienda a precio razonable.
-¿Cuántas personas?
- En principio, una.
- Pues con lo que gana usted, sólo podría tener acceso a las viviendas de menos de 220€, lo que en el mundo occidental es harto difícil. Por ese precio tenemos una barraca en Burundi, bien comunicado, con vistas a la sabana.
- Señorita, creo que están fomentando el hacinamiento y los pisos patera en Barcelona.
- Efectivamente.
- Bueno, inscríbame en la oferta. Correr delante de un león cada mañana me vendrá bien. Siempre quise hacer algo de deporte.
- ¿Tiene usted contrato, piltrafilla?
- Eventual, como todos los jóvenes entre los 16 y los 45 años.
- Lo siento, pero sólo tienen acceso a nuestra bolsa de vivienda aquellas personas con un contrato indefinido de más de año y pico de antigüedad, con aval inmobiliario y con un primo millonario viviendo en las Bahamas.
- Señorita, si tuviera aval inmobiliario no perdería horas de trabajo viniendo a esta puta oficina, en el culo de Barcelona, a mendigar una ayudita para un piso.
- Ah!, se siente.

Pues nada, que toca buscar piso en Loquo. Ardua tarea, pues si un anuncio es publicado a las 14:52, a las 14:53 ya está alquilado y realquilado a 46 inmigrantes que no le hacen ascos a compartir un plato de sopa con los pies ajenos de un compatriota metidos en el plato.

Tendremos que claudicar y acudir a las inmobiliarias, a que te despellejen en forma de avales, depósitos y comisiones.
85m2, int, s/m, a/a, 2hab, cind, piso eléctrico, 900€
- Señorita, lo de piso eléctrico, ¿se refiere a que no existe una caldera de carbón en el medio del salón para hacer funcionar el portátil, verdad?
- Sí, señor. Y a que ya puede ir olvidándose de tener ficus y melanina en sangre.
- Un detallazo lo de la caldera, gracias, eh?
Iniesta vivía en un piso eléctrico cuando era suplente. Ahora el sueldo le da para algo más: a tenor de su color amarillento, un ataúd con vistas o algo parecido.
Tendré que ir a visitarlo, puesto que las fotos que publican las inmobiliarias en internet no dan lugar a la generación de una idea más o menos coherente de cómo es el habitáculo, a no ser que seas Petra Delicado.
- Perdonde, señorita. ¿Podría ir a visitar el piso de cortinas de fantasía?
- Antes de nada, ¿tiene usted actualmente dinero líquido para pagarlo durante los próximos 4 decenios?
- Pues mire, da la casualidad que llevo ahorrando desde los 16 años para alquilarme un zulo como dios manda, o sea que sí.
- Bien, pues ¿qué le parece venir a visitarlo el martes a las 11?
- Pues me parece mal, señorita. Ya le he dicho que trabajo cuarenta horas semanales para poder buscar piso sin que los agentes inmobiliarios me insulten cuando les llamo para informarme sobre un piso.
- Ya, pero es que sólo los enseñamos en horario de oficina.
- Ya, pues entonces no pidan contratos laborales a los que quieren alquilar. Alquílenlo a los que buscan en los contenedores de basura, que tienen un horario algo más flexible.
- Ah!, se siente.

Eso sí, el problema de la vivienda es un bulo. La culpa es de los jóvenes que viven muy bien en casa de sus padres. Señores políticos, métanse en Loquo un par de horitas, a ver qué encuentran. Y ya que estamos, métanse sus propuestas electoralistas por el mismísimo agujero eléctrico, reformado, interior.